Encontrar y quitar un atasco en el tubo de la aspiradora

Ilustración de un paisaje

Cuando una aspiradora pierde fuerza de aspiración de forma repentina, en lugar de progresiva, lo más probable es que haya algo atascado en algún punto del tubo flexible, y no que el motor o el filtro tengan un problema real.

Antes de revisar nada, conviene apagar y desenchufar la aspiradora por completo, y separar el tubo flexible del resto del cuerpo para poder examinarlo con más claridad sin la interferencia del resto del aparato.

Localizar el atasco paso a paso Sujetando el tubo estirado y observándolo a contraluz, suele notarse fácilmente si hay algo bloqueando el paso en algún tramo concreto, especialmente cerca de las curvas más cerradas, donde los objetos grandes tienden a quedarse encajados con mayor frecuencia.

Un palo largo y no metálico, como el mango de una escoba fina, empujado con cuidado desde un extremo del tubo, suele bastar para desplazar el objeto atascado hacia el otro extremo sin necesidad de forzar ni romper nada en el proceso.

Una vez liberado el tubo, conviene revisar también el filtro y el depósito antes de volver a montar todo, ya que un filtro muy sucio puede haber contribuido igualmente a la pérdida de potencia que se notaba al usar el aparato.

Con el tubo despejado, la aspiradora recupera de inmediato su fuerza habitual, evitando así una sustitución que en la mayoría de los casos no era realmente necesaria.

Revisar el tubo de vez en cuando, incluso sin que haya síntomas evidentes de pérdida de potencia, ayuda a detectar pequeños objetos antes de que lleguen a formar un atasco completo. Esta pequeña costumbre evita interrupciones justo en mitad de una limpieza a fondo de la casa, cuando resulta más molesto tener que detenerse a desmontar el tubo por completo y buscar herramientas adicionales justo cuando menos ganas hay de interrumpir la limpieza.