Limpiar la rejilla del secador de pelo para que dure más

Ilustración de un paisaje

Con el uso diario, la rejilla de entrada de aire del secador de pelo va acumulando pelusa, pelo y polvo, algo que casi nadie revisa hasta que el aparato empieza a hacer un ruido distinto o tarda visiblemente más en secar el cabello de lo habitual.

Antes de tocar cualquier parte del secador, conviene desenchufarlo por completo de la corriente y dejarlo enfriar si se ha usado justo antes. Nunca se debe intentar limpiar un aparato que sigue conectado, ni introducir objetos punzantes cerca de las aspas internas del motor.

La rejilla suele desmontarse con facilidad En la mayoría de los modelos, la rejilla trasera se puede girar o extraer con un simple gesto, lo que permite acceder directamente al polvo y al pelo acumulado sin tener que abrir el aparato por completo. Un cepillo pequeño de cerdas suaves retira la mayor parte de la suciedad en apenas un minuto.

Si la rejilla lo permite, un lavado rápido bajo el grifo con agua tibia elimina los restos más pegados, pero es fundamental dejarla secar completamente antes de volver a montarla, ya que la humedad cerca del motor puede causar problemas serios más adelante.

La parte delantera y el cuerpo del secador también acumulan polvo con el tiempo, y basta con pasar un paño ligeramente húmedo para mantenerlo con buen aspecto, evitando siempre que entre agua por las rejillas de ventilación o los botones.

Con esta limpieza periódica, el secador recupera su potencia original y deja de sobrecalentarse innecesariamente, alargando su vida útil sin necesidad de pensar en sustituirlo por uno nuevo.

Conviene marcar una fecha fija cada pocos meses para repetir esta revisión, en lugar de esperar a que el aparato empiece a fallar de forma evidente. Guardar el secador en un lugar sin polvo, dentro de un cajón o una funda, también reduce la cantidad de suciedad que se acumula entre un uso y otro a lo largo del tiempo.